Por Enrique

Este libro me tomó por sorpresa. Manuel eligió un autor, Paul Auster, del cual ni siquiera había oído hablar. Esta sorpresa no auguraba buenas cosas (de acuerdo a lo que pensaba en el momento que él propuso el libro). Sin embargo, mis sospechas desaparecieron al poco tiempo de iniciar la lectura de La Ciudad de Cristal. Este fue el primer libro de una trilogía de la cual no leeré las otras partes, pero eso no desmerita este libro.

De todos los libros que hemos leído en este grupo de lectura, este es el que menos me ha impresionado en cuanto a su uso del idioma. Leí este libro en su inglés original y me pareció frío, desapasionado. Quizás eso fuera porque el narrador, personaje anónimo de la mayor parte de las obras, no es dinámico y nos cuenta una historia casi que demente. Y se nota.

El personaje principal de la obra Don Quijo…disculpen, Daniel Quinn es un personaje que se encuentra en una situación peculiar. Es un escritor de novelas policíacas al que se le confunde con un investigador privado. En la confusión, él descubre una serie de personajes peculiares y se encuentra en situaciones que lo hacen poner en duda todas sus creencias y su misma sanidad. En su momento el autor nos muestra la descomposición de un individuo, su viaje a la insanidad. Allí fue donde sentí que había paralelos con La Náusea. Quizás eso no sea cierto, pero yo así lo pensé. Este libro tocaba temas que nos hicieron alargar la discusión por más de 2 horas.

En general, a pesar de que no fue mi favorito, el libro generó mucha discusión y nos hizo deliberar sobre nuestra existencia. Le doy un 7 y lo recomiendo.